Existe para llenar las características de los jóvenes de

Existe una preocupación latente por la educación en la
mayoría de los países occidentales que la escuela secundaria brinda a los
adolescentes. Considerando que se encuentran en una etapa de cambios físicos y
psicológicos, están en un transcurso de ser niños, quieren entrar al mundo de
los mayores. Es una etapa donde se sienten fuertes, reclaman cierta libertad.

Ingresando a la educación secundaria, dejando la escuela
primaria donde tenían un solo maestro, donde se sentían protegidos  para enfrentarse a un sistema nuevo, una
escuela nueva, compuesta por diferentes maestros con diversos estilos de
enseñanza y exigencias, dandole prioridad al conocimiento académico.

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Existe una falta de adecuación al modelo actual de la
escuela secundaria para llenar las características de los jóvenes de la
actualidad, la insatisfacción de las necesidades y demandas propias de su edad son
algunas razones suficientes que provocan la deserción y bajos logros en el
aprendizaje. Los jóvenes permanecerán y aprenderán, si se encuentran
oportunidades que les permitan llenar sus necesidades de creencias y desplegar
su condición protagónica en la escuela secundaria, concebirla como un lugar
donde puedan convivir con compañeros de su edad, crecer con ellos, aprender de
otro modo y sentirse comprendidos. Los maestros, tienen el reto de enfrentar la
dificultad de enseñar a los alumnos en esta edad de transición. Se encuentran
en un debate de la paradoja de compartir conocimientos y mantener un orden
dentro del salón de clases.

Hoy en día, se habla sobre las “pruebas del oficio del
maestro”, cuando se ejerce en zonas difíciles, es más complicado para los
profesores nuevos que ingresan a ejercer la profesión en una escuela llena de
tensiones. Otro de los problemas graves que están enfrentando los maestros habita
en la heterogeneidad de los grupos escolares, no sólo por las diferencias
individuales, son naturales en la mayoría las escuelas. Se corre el riesgo del maestro
de secundaria perciba más los fracasos que los logros, se sienta cuestionado en
su trabajo y deja pasar, sin compromiso de en un programa de cambios para la
educación de los adolescentes.

 

Sistema educativo francés

El sistema de educación francés se divide en tres etapas:
escuela primaria, educación secundaria y educación superior. Desde los 6 hasta
los 16 años la educación es obligatoria, gratuita y laica. Esta etapa incluye
la escuela primaria y parte de la educación secundaria.

Los niños comienzan la educación preescolar entre los dos y
tres años. Durante esta etapa desarrollan y perfeccionan el idioma y comienzan
a aprender las nociones básicas de matemáticas, lectura y escritura. La
socialización es un aspecto clave en este nivel.La escuela primaria recibe a
los niños entre los 6 y 11 años y brinda una educación mixta. Los niños
continúan desarrollando sus habilidades en la educación formal un poco más
estructurada, teniendo cursos muy variados y didácticos.

La educación secundaria recibe a los alumnos de primaria sin
necesidad de realizar ninguna prueba de admisión. Los primeros cuatro años se
imparten en el collège (primaria), son obligatorios. Los tres siguientes tienen
lugar en el lycée (secundaria) y a este nivel los alumnos pueden elegir entre
tres itinerarios: general (para ir a la universidad), tecnológico (para
estudios técnicos superiores) o profesional (para saltar al mercado laboral).

Al finalizar esta etapa se realiza un examen llamado
Baccalauréat, que sirve también de prueba de acceso a la universidad. La
educación superior tiene lugar principalmente en las universidades y se divide
en grado (3-4 años), máster (1-2 años) y doctorado (4 años).

Los colegios y centros públicos de enseñanza coexisten,
dentro del servicio público de enseñanza, centros privados concertados. Como
contrapartida al contrato de concertación firmado con el Estado, se benefician
de la ayuda estatal, se someten al control de éste y tienen la obligación de
respetar los programas de enseñanza.

 

 

¿Qué se debe de enseñar?

Los franceses son muy selectivos, se hacen la pregunta de
que se debe de enseñar en la escuela secundaria. Habiendo alumnos en
situaciones de riesgo, poco motivados para seguir con los estudios, hubo una
necesidad de separar a los alumnos quienes querían seguir estudiando a los que
no les interesaba. Existen programas de estudio para seleccionar una minoría
donde solo quede la “élite”. Esto lo hacen con la finalidad de preparar a los
alumnos desde temprana edad, el liceo, como un esfuerzo colectivo de progresión
y acumulación continua, cada etapa es necesaria para alcanzar el siguiente paso,
puesto que ninguna etapa se puede repetir.

El hecho que este sistema les haya funcionado provoca que
los alumnos triunfen o fracasen rotundamente. Si el alumno no reacciona a las
exigencias y se pone al nivel esperado, se verá obligado a tomar una carrera técnica
y profesional. El objetico final de esto es formar obreros y “cuellos blancos”.
Esto ocasiona algunas molestias en los profesores, por el hecho que estas
opciones no son lo que se pretenden, por la distancia que existe entre la educación
general.

Esto es una de las desigualdades sociales más grandes en
Francia, es una elección que se define por la incapacidad de ellos para seguir
con la élite y no por las capacidades positivas individuales de ellos. Los
maestros reconocen bien este proceso, mencionan que los alumnos de secundaria
llegan a ellos al final dl recorrido de fracasos, dejando muchos heridos, humillados,
dudando de ellos mismos al punto que es necesario reconstruir una autoconfianza.

De cara a esta separación, se presenta una polémica interesante;
los estudiantes temen que la cultura común no sea una renuncia, un salario mínimo
de la cultura general. Temen que los mejores alumnos queden mal preparados para
su formación futura.  Esto abre la puerta
para una decadencia profesional, los alumnos se preguntarán cosas como ¿Para
que aprender literatura, si solo necesito la ortografía y gramática? ¿Para que
aprender matemáticas si solo ocupo las operaciones básicas?  A los políticos no les conviene que ellos se
hagan estas preguntas, solo quieren que sigan con este sistema que les ha
funcionado perfectamente.

Las grandes tendencias del desarrollo contemporáneo y América Latina

En la década de los 90 América Latina, fue creativa en términos
de producción de reformas e innovaciones educativas, se fueran adaptando para
crear lo que hoy conocemos como el sistema educativo. Dichos movimientos,
abarcan la educación secundaria en los tramos de los sistemas educativos
concebidos a finales del siglo XIX, catalogados como no obligatorios, solo preparan
para el ingreso a la universidad. Antes de los 90’s se otorgaba una importancia
a la ubicación de cada nivel o ciclo en la estructura de estudios a la de
cortes entre cada uno. Por consecuencia, se observa que lo más relevante es
evitar que los alumnos atraviesen por modelos que las instituciones crearon con
finalidades diferentes para las clases y sectores sociales. De tal manera que
la oferta de educación básica para todos se organice en ciclos de diferente duración
de acuerdo con las condiciones socioeconómicas, tradiciones o comunidades.

Los procesos de mundialización y de globalización,
comenzados con los inicios mismos de la modernidad en el siglo XV, están
alcanzando una profundidad y una extensión hasta hace poco tiempo impensables.
Otras tendencias de desarrollo económico, social y cultural atraviesan hoy
todos los continentes, afectan a todos los pueblos, condicionando incluso el
abanico de respuestas y de alternativas posibles para satisfacer todas las necesidades
humanas.

En todo el mundo se están produciendo procesos económicos
que también se hacen presentes en América Latina. La disminución del volumen de
trabajo disponible e incluso necesario para la satisfacción de las necesidades
básicas de las sociedades. Esto implica que es posible que los jóvenes que hoy
se están formando tengan una creciente demora en su ingreso al mercado de
trabajo y atraviesen períodos de desocupación, o subocupación. El crecimiento
de los trabajos disponibles en el sector de servicios respecto del sector
agropecuario e industrial. El aumento del trabajo informal respecto del formal.
Los cambios cada vez más rápido de los perfiles de las ocupaciones, en
particular en lo que se refiere a habilidades (“skills”) específicas
y el quinto en la modificación de las escalas en las que se realiza y resuelve
el destino laboral de las personas. La la transnacionalización del mercado de
trabajo. Ella significa, entre otros aspectos, que tanto el capital como las
empresas y los trabajadores tienen la posibilidad de moverse de un país a otro
de modo de “empatar” mejor los requerimientos y las disponibilidades
de sus mutuas capacidades y oportunidades.

Estos procesos económicos plantean diferentes desafíos para
la educación secundaria. La disminución del volumen de trabajo disponible pone
en la agenda las cuestiones de la postergación del ingreso al mercado de
trabajo y de la extensión de la escolaridad obligatoria. De conjunto las nuevas
tendencias de la economía obligan a plantearse muy intensamente la cuestión de
las finalidades de la educación secundaria. Parte de sus modalidades estaban
orientadas hacia formar para un trabajo, en el marco de opciones de
especialización que se definían a los 12 y más tardíamente a los 15 años.
Actualmente es necesario revisar la forma de responder a la demanda de que la
educación secundaria se articule a la economía.

Las características más complejas y de consecuencias menos
previsibles derivadas de las nuevas modalidades de desarrollo económico es la
profundización de las desigualdades sociales preexistentes y la emergencia de
otras nuevas. La movilidad social sería muy débil y las diferencias en la
posibilidad de acumulación de capital educativo por parte de los niños y de los
jóvenes determinarían que las desigualdades en los destinos serían aún mucho
mayores que las desigualdades en los puntos de partida.

En estas condiciones sería muy complejo hacer realidad el
desafío de vivir juntos, el crecimiento económico y la democracia. La violencia
cotidiana crecería permanentemente, asumiendo formas similares a las de una
suerte de guerrilla permanente, pero sin una finalidad política de reforma o
revolución social. Es difícil pensar que este tipo de situaciones se pueda
contrarrestar a través de decisiones educativas exclusivamente, en este
contexto parece particularmente relevante atender dos cuestiones.

 

Los sistemas educativos fueron concebidos para
“transferir la cultura de las generaciones adultas a las generaciones más
jóvenes”, más fuertemente incluso en el caso de la educación secundaria
que en el caso de la educación primaria. Esta posición contenía cinco supuestos
actualmente discutibles. El primero consiste en que las generaciones más
jóvenes no poseen una cultura propia, no ofrecen ningún tipo de resistencia al
aprendizaje de contenidos y a la asunción de pautas culturales de los adultos.
El segundo es que la cultura adulta es homogénea. El tercero, las culturas de
los jóvenes también son homogéneas. El cuarto es que la cultura adulta y, como
parte de ella, las características de la producción y de las estructuras de los
conocimientos son estables a través del tiempo, y el quinto, los sistemas
educativos y las escuelas son el principal sistema experto en la transmisión de
información.

Amplios sectores sociales están buscando en América Latina
alternativas para transformar los modos de hacer política, entendiendo por tal
a todas las definiciones y acciones vinculadas a lo público. Estas búsquedas se
asocian a la crisis de representación y de legitimidad de las peculiares formas
de hacer política en la región, a los cambios en las formas de inserción
económica, al incremento de la exclusión social y a las reestructuraciones del
mundo de las comunicaciones. De su conjunto emergió el modelo de “sociedad
de mercado”, en el cual todo es transable y se desarrollan con energía
estrategias individualistas refractarias a compromisos colectivos.

Las posibilidades de que estas nuevas formas de protagonismo
se institucionalicen en espacios adecuados para la promoción solidaria y
compartida de una mejor calidad de vida dependen también en medida
significativa de que los jóvenes adquieran durante su formación capacidades y
valores orientados hacia la vida en común, que requieren de más tiempo de
escolarización que el disponible en la vieja educación primaria, y de otros
contenidos y concepciones pedagógicas que los propios de la educación
secundaria tradicional.